Lunes, 15 de diciembre de 2025

La prolijidad es innegociable para mí: Flavia Roldán, de coser ropa para muñecas a consolidar su propio negocio

Hay historias que no empiezan con grandes decisiones, sino con pequeños gestos. En la vida de Flavia Roldán, diseñadora y modista, una aguja y una muñeca se transformaron en vocación, oficio y negocio. Esta es su historia, contada en primera persona.

Valen GonzálezSantiago Pinto Ribero

Valen González y Santiago Pinto Ribero

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Flavia Roldán, diseñadora y modista argentina

Hay historias que no empiezan con grandes decisiones, sino con pequeños gestos. Para Flavia Roldán, madre y diseñadora de moda profesional de Berazategui, todo comenzó con una aguja, un retazo de tela y las muñecas con las que jugaba de niña. Ese gesto infantil de diseñar vestidos para sus juguetes fue el primer paso de una vocación que la llevaría a perfeccionar su carrera durante años, con la determinación de romper barreras y llegar hasta lo más alto.

Si bien su familia tenía las cuatro comidas diarias, no podían darse el lujo de comprar las prendas que a ella le gustaban. Fue entonces cuando comenzó a diseñar su propia ropa, un acto de necesidad que reveló un talento natural. Sus padres, al reconocer ese don, tomaron la decisión de apoyar su vocación y pagaron sus estudios como diseñadora a los 15 años en el instituto Piasa, donde encontró a la primera docente que le enseñó todo lo que sabe hoy y perfeccionó las técnicas base de sus diseños.

Flavia Roldán durante la entrevista con Valen González y Santiago Pinto Ribero
Flavia Roldán comparte su historia y visión sobre el oficio de la costura y el diseño. Foto: Fashion Wave

El camino no fue sencillo. La gente no confiaba en ella por parecer más chica de lo que era, algo que la frustró profundamente. Sin embargo, con el tiempo logró superar esos obstáculos. Al convertirse en mamá, fue consolidando su estilo y perfeccionamiento, volviéndose cada vez más prolija con el avance de sus diseños. Tuvo varios proyectos donde pudo expresar su esencia más libremente y llevar su creatividad a pleno, haciendo especial hincapié en la prolijidad, un valor que se convirtió en su sello personal.

Tiene metas claras: llegar a desfiles y premiaciones, alcanzar el reconocimiento en el ambiente de la moda y seguir creciendo. Como en las grandes entrevistas íntimas, Flavia vuelve sobre sus comienzos, lo que la marcó y sus próximos sueños. Esta es su historia, contada en primera persona.

¿Cómo empezó tu historia con la moda? ¿Recordás en qué momento pensaste que este era tu camino?

Desde muy chica, aproximadamente entre los 8 y 10 años, jugaba a hacerle ropa a las muñecas. Desde que tengo memoria, mi juego era coser: ropa para muñecas, almohadones… experimentaba con lo que tenía.

¿Hay alguna anécdota de tu infancia o adolescencia que hoy entiendas como el inicio de tu vocación?

Bueno, esto que te digo de muy chiquita, de jugar a coser. Cuando era chica, si bien nunca nos faltó nada en mi familia, me gustaba mucho la ropa y me pasaba que yo no podía ir a elegir lo que me gustaba. En mi familia, comprar ropa era un lujo, y de ahí nació mi necesidad de crear mi propia ropa y de hacerlo yo misma. Por suerte, mis papás se dieron cuenta de esto, pusieron su granito de arena y me mandaron a estudiar antes de terminar el colegio.

¿Quiénes fueron las personas que más influyeron en tu formación?

Mis papás, mi abuela y la docente que me tocó cuando estudié. Yo en ese momento tenía 15 años, medio que fui obligada a estudiar —cosa que agradezco hoy en día— y ella me incentivó muchísimo, porque yo podría haber ido solo a cumplir y ya está, pero ella me hizo querer aprender más. A día de hoy, lo que ella me enseñó es lo que sigo usando como base.

¿Cuál fue el primer vestido que creaste y cómo fue tenerlo terminado?

Fue un vestido de quince. Lo que me pasaba a mí, al ser tan chica, era que la gente no me tomaba en serio y no confiaba en mí. En ese momento se usaba mucho Facebook; la chica me contactó medio a último momento, como última opción, y yo cumplí. No me acuerdo ni la cara de la quinceañera, pero el vestido sí me lo acuerdo.

¿Qué obstáculos marcaron tu carrera y cómo los superaste?

Bueno, esto de que, al ser muy chica y parecer más chica de lo que era, no tenía la confianza de la gente en mí. Y tampoco tenía recursos para comprar telas carísimas por arrancar desde cero. Otro obstáculo fue la pandemia: al no haber eventos, tuve que empezar con otro emprendimiento provisorio. La pandemia fue un parate.

Detalle de bordado en vestido de novia creado por Flavia Roldán
Los bordados se han convertido en la firma reconocible del trabajo de Flavia, horas de dedicación que se traducen en piezas únicas. Foto: Flavia Roldán

¿En qué momento sentiste que tu carrera realmente despegó o que tu estilo se consolidó?

El año pasado que fui mamá, cuando yo supe que estaba embarazada estructuré el negocio ya que tenía mucho más pulido para prepararme al momento donde tenía que "desaparecer" y fue medio contradictorio porque pensé que el día que fuera madre me iba a poner una piedra en el camino, por así decirlo, como toda madre tenés que parar en tu trabajo. Para las madres suele ser más difícil reinsertarse otra vez. En el momento que supe que estaba embarazada fue como bueno, qué hago para hacer que esto siga funcionando. Entonces esto me obligó a poner una estructura y hacer que el negocio funcione mucho más fluido, fue contradictorio porque yo dije el día que quedé embarazada voy a tener que frenar del todo y trabajé hasta la semana 35, y bien. En ese momento sentí que mi carrera despegó.

Mi estilo se consolidó durante el año pasado, como hubo más trabajo, hubo más piezas donde yo pude decir "bueno esto lo hago de una forma" y empecé a buscarle la vuelta. Me ha pasado que reconozcan mi trabajo de verlo y creo que vengo trabajando de una forma que hoy en día se reconoce, por ahí lo que más se destaca son los bordados y ahí es donde me dicen "lo vi y me di cuenta que era tuyo". El estilo se fue trabajando y mutando.

¿Cómo definirías la esencia de tu estilo hoy en comparación con tus comienzos?

Quizás apuntar a la prolijidad, esto de tener un negocio y dar un buen servicio me hizo como apuntalar a la prolijidad, a los buenos tiempos. Fui perfeccionando durante los años, desde que era muy chica.

Hoy en día digo que soy diseñadora, en un principio dije que soy modista porque ese es el oficio con el que yo inicié, el tema del negocio fue algo en el que yo fui aprendiendo durante el camino y creo que con el trayecto que tengo hizo que yo quiera mejorar en el servicio que uno brinda y en el momento tan emotivo en el que uno está dentro de cada familia con la que trabaja, sea un quince o una novia. "La prolijidad es algo innegociable para mí."

¿Cuál fue el proyecto o el vestido que más te enseñó ya sea por lo difícil, lo emotivo o lo inesperado?

Hubo un vestido que entregué justo antes de tener a mi bebé que por momentos sentía que no llegaba, era un vestido súper trabajado en bordado y me lo acuerdo por estar bordando con la panza enorme y porque también tuve como mucha libertad para crear, la novia dijo "hacé lo que vos quieras, confío en vos", si bien yo le di ítems de cosas que iba a usar, sentí mucha responsabilidad en eso y creo que nunca me voy a olvidar más que nada por estar bordando con la panza y por la última prueba hacerla una semana antes del evento, súper cercano. Fue un bordado que me llevó horas y muy experimental. Fueron dos ideas que yo tuve con una imagen de referencia y fue ir probando sobre la marcha.

Vestido de novia completo diseñado por Flavia Roldán
Cada vestido es un proyecto emotivo que involucra a Flavia en momentos únicos de cada familia. Foto: Flavia Roldán

¿Cuáles son tus metas y sueños profesionales de acá a los próximos años?

Consolidar bien este negocio. Hace mucho tiempo dejé de decir que estoy emprendiendo y trato esto como un negocio, uno de los proyectos más grandes es que esto funcione como uno. Hoy somos cuatro personas trabajando y me encantaría que esto pueda funcionar bien con los altibajos que te da Argentina y me encantaría poder crear una colección de cero (12 piezas o 10 piezas), eso lleva mucho trabajo y tiempo más la inversión de lo que son las telas y me encantaría presentarla en una pasarela. Algo que deseo o anhelo es poder estudiar la carrera de diseño e indumentaria. Hay un rubro que también está pidiendo mucho que es el alquiler de vestidos, me gustaría tener una colección para alquilar tanto novias como quinceañeras y eso está dentro de los proyectos que me gustaría encarar el año que viene.

Sobre los autores

Valen GonzálezSantiago Pinto Ribero

Valen González y Santiago Pinto Ribero

Redactores especializados en moda y tendencias para Fashion Wave.

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