Lunes, 15 de diciembre de 2025

Ocupar Espacio Sin Pedir Disculpas: La Revolución Silenciosa del Volumen Intencional

Durante años te dijeron que la ropa debe marcar tu figura. En París, una diseñadora gritó "más grande, más grande, más grande" hasta que los sastres dejaron de entender qué estaban creando. Seis meses después, el mundo entero estaba usando abrigos tres tallas más grandes de lo normal. Esta es la historia de cómo aprendimos a dejar de disculparnos por el espacio que ocupamos.

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Modelo luciendo siluetas oversized en tendencia de moda 2025

Milán, junio de 2024, el taller de Prada

Miuccia Prada lleva tres horas diciendo la misma palabra. "Más grande". Los sastres la miran con esa mezcla de confusión y ligero terror que reservan para cuando la signora está claramente teniendo una visión que ellos aún no pueden ver.

"Más grande", repite por vigésima vez, mirando el prototipo del abrigo que acaban de ajustar. "No, no me entienden. Más. Más. MÁS GRANDE."

Giuseppe, el sastre principal que lleva 23 años trabajando para Prada, se atreve a preguntar: "Signora, si lo hacemos más grande, las modelos no van a poder mover los brazos. Van a parecer..."

"¿Qué?", interrumpe Miuccia, girando para mirarlo directamente. "¿Van a parecer qué? ¿Grandes? ¿Poderosas? ¿Imposibles de ignorar?". Sonríe, pero no es sonrisa amable. Es sonrisa de alguien que acaba de tener epifanía y no va a dejar que la lógica de proporciones tradicionales se interponga. "Exactamente. Eso es exactamente lo que quiero."

Giuseppe suspira. Lleva suficiente tiempo en esto para saber que cuando Miuccia tiene esa mirada, mejor hacer lo que dice. Incluso si significa crear abrigos que desafían toda noción de lo que debería ser un abrigo.

Seis meses después, cuando esas modelos caminen por la pasarela de Prada en septiembre usando abrigos tan voluminosos que parecen arquitectura móvil, medio mundo pensará que Miuccia perdió la cabeza. La otra mitad sabrá que acaba de ver el futuro. Y ese futuro es grande. Muy grande.

Modelos en pasarela mostrando siluetas oversized contemporáneas
Lo que comenzó como obsesión de una diseñadora en Milán se convirtió en movimiento global. El volumen ya no es error—es declaración. Foto: Fashion Week

En un Zara de Barcelona, alguien tiene una crisis existencial

Marzo de 2025. Laura tiene 29 años y está en el probador de Zara con un blazer que es tres tallas más grande de lo que normalmente usa. Se mira en el espejo y su primer pensamiento es: "Parezco niña jugando dress-up con la ropa de su papá".

Pero entonces recuerda las fotos que vio la semana pasada. Zendaya saliendo de un restaurante en LA usando exactamente este tipo de blazer. Bella Hadid en el aeropuerto. Emma Chamberlain en su último video de YouTube. Todas se veían... poderosas. Elegantes. Cool de manera que Laura nunca había visto antes.

"¿Todo bien ahí?", pregunta la dependienta desde afuera.

Laura se muerde el labio. Tiene dos opciones. Puede comprar el blazer en su talla "correcta", el que se ajusta a sus hombros, que termina en su cintura, que hace todo lo que le enseñaron que un blazer debe hacer. O puede comprar este. Este monstruo que la ahoga. Este que hace que ocupe el doble de espacio de lo normal.

"Sí", responde finalmente. "Me llevo este. El grande".

Sale de Zara veinte minutos después con una bolsa y una sensación extraña en el estómago. Como si acabara de tomar decisión que va más allá de ropa. Como si acabara de elegir ocupar espacio en lugar de disculparse por él.

Se toma una foto con el blazer esa noche. La publica en Instagram con el caption: "No sé si me veo bien o ridícula pero me siento poderosa". Obtiene 340 likes. Para Laura, es récord personal. Pero más importante que los likes son los comentarios: "OMG dónde compraste eso", "Te ves INCREÍBLE", "Necesito uno".

El oversized no es solo tendencia. Es permiso colectivo para dejar de hacernos pequeñas.

En Londres, una madre y su hija tienen la conversación

Mayo de 2025. Margaret tiene 58 años y está mirando a su hija de 24, quien acaba de llegar a la cena familiar usando pantalones tan anchos que parecen faldas y un suéter que podría albergar a tres personas.

"No entiendo tu generación", dice Margaret mientras corta su pescado. "En mis tiempos, la ropa se suponía que... que te quedara bien. Que mostrara tu figura. Que te hiciera ver femenina".

Emma, su hija, toma un trago de vino antes de responder. Ha tenido esta conversación mentalmente muchas veces. "Mamá, ¿sabes cuántas horas de mi vida adolescente pasé odiando mi cuerpo porque la ropa no 'me quedaba bien'? ¿Cuántas veces me probé jeans ajustados y lloré en el probador porque no me veía como las chicas de las revistas?".

Margaret guarda silencio. Conoce esas lágrimas. Ella misma las lloró a los 15, a los 25, a los 35.

"Esta ropa", continúa Emma señalando su outfit oversized, "no me pide que cambie mi cuerpo para funcionar. Se adapta a mí. Me da espacio para respirar, para moverme, para existir sin esfuerzo constante. Y extrañamente, me hace sentir más femenina que cualquier vestido ajustado que usé para complacerte."

Margaret pone su tenedor abajo. Mira a su hija—realmente la mira—y ve algo que no había notado antes: confianza. Emma se sienta derecha, ocupa espacio en la mesa, habla sin disculparse. Cosas que Margaret tardó 40 años en aprender a hacer.

"Te ves hermosa", dice finalmente. Y lo dice en serio.

Backstage de The Row, Nueva York Fashion Week

Septiembre de 2024, seis meses antes. Mary-Kate y Ashley Olsen están revisando los prototipos para su colección de primavera. Todo es oversized. Todo. Blazers que cuelgan como cortinas de lujo. Pantalones tan anchos que se mueven como agua cuando caminas. Vestidos que son básicamente rectángulos de tela costosa con agujeros para brazos y cabeza.

"¿Crees que es demasiado?", pregunta Mary-Kate, mirando un abrigo que hace que las modelos parezcan estar usando una arquitectura de Zaha Hadid.

Ashley ni siquiera levanta la vista. "Hace cinco años, hubiera dicho que sí. Pero ahora...". Pausa, considera sus palabras. "La gente está lista. Están cansadas de ropa que les pide que sean perfectas. Quieren ropa que les permita simplemente ser."

Detalle de manga balloon con volumen estructurado
The Row entendió algo fundamental: el lujo verdadero no es sobre restricción. Es sobre libertad tan costosa que se siente como privilegio. Foto: Vogue

Tienen razón. Cuando presentan la colección tres meses después, se agota en pre-órdenes en 48 horas. Los blazers de 2,400doˊlaresqueteˊcnicamentenole"quedan"anadieporqueestaˊndisen~adosparanoquedar.Lospantalonesde2,400 dólares que técnicamente no le "quedan" a nadie porque están diseñados para no quedar. Los pantalones de 1,800 que desafían toda noción de proporción clásica. Todo vendido.

Porque resulta que cuando vendes libertad envuelta en cachemira, la gente está dispuesta a pagar cualquier precio.

En un autobús de Tokio, una observación

Abril de 2025. Keiko tiene 45 años y está en el autobús camino al trabajo cuando lo nota: al menos el 60% de las mujeres jóvenes que ve están usando alguna forma de oversized. No todas de la misma manera—algunas llevan blazers XXL con pants ajustados, otras todo voluminoso, algunas mezclan proporciones de maneras que a Keiko le parecerían caóticas si no se vieran tan... bien.

Piensa en su propio closet. Docenas de blazers ajustados. Pantalones que marcan su figura. Vestidos con fajas internas. Todo diseñado para controlar, contener, minimizar.

Esa noche, después del trabajo, se detiene en Uniqlo. Va directo a la sección de hombres. Agarra un blazer talla XL. En el probador, se lo pone sobre su blusa de trabajo.

Se ve ridícula. O al menos, eso piensa por tres segundos. Pero luego ajusta los hombros, arremanga las mangas, se para derecha. Y lo ve: no se ve ridícula. Se ve... liberada.

Compra el blazer. Cuesta 4,900 yenes. Es la compra más subversiva que ha hecho en años.

El momento en que los jeans skinny murieron oficialmente

Enero de 2025. En las oficinas de Levi's en San Francisco, hay reunión de crisis. No oficialmente crisis. Pero todos en la sala saben que están presenciando el final de era.

"Los skinny jeans representaron el 40% de nuestras ventas hace cinco años", dice alguien de analytics, mostrando gráficas que se desploman dramáticamente. "Este año, representan el 8%. Y cayendo."

"¿Qué está comprando la gente?", pregunta el VP de diseño, aunque ya sabe la respuesta.

"Wide-leg. Baggy. Carpenter. Cargo. Cualquier cosa que sea lo opuesto a ajustado". Pausa. "No es solo nosotros. Es toda la industria. Los skinny jeans murieron. Y no creo que vayan a resucitar."

Silencio en la sala. Algunos de los ejecutivos senior recuerdan cuando los skinny jeans mataron a los bootcut en los 2000s. Ciclos de moda. Todo regresa eventualmente.

Pero el diseñador más joven habla: "No creo que esto sea ciclo normal. Creo que algo cambió fundamentalmente. La pandemia nos enseñó que la comodidad importa. El movimiento body positive nos enseñó que no tenemos que apretar nuestros cuerpos en siluetas que nos hacen sentir inadecuadas. Y las redes sociales nos mostraron que puedes verte increíble en ropa que no te aprieta. Esto no es tendencia. Es evolución."

Más silencio. Porque todos saben que tiene razón.

Seis meses después, Levi's lanza su colección más oversized en décadas. Se agota en tres semanas. El diseñador joven obtiene ascenso.

En París, Gabriela Hearst tiene una revelación

Agosto de 2024. Gabriela está en su atelier en París trabajando en la colección de Chloé. Ha diseñado una cape—básicamente una manta cara con agujero para la cabeza—y no está segura de si es brillante o ridícula.

"Es una manta", dice su asistente principal, tocando la lana gruesa. "Una manta muy costosa".

"Es un refugio", corrige Gabriela. "Es comodidad sin sacrificar sofisticación. Es permiso para estar cómoda en espacios donde tradicionalmente se nos pide estar incómodas para vernos elegantes."

Su asistente no está convencida. Gabriela lo ve en su cara.

"Mira", dice Gabriela, poniéndose la cape. "Durante décadas, la moda de lujo le dijo a las mujeres que para verse elegantes tenían que estar incómodas. Tacones que destruyen tus pies. Ropa interior restrictiva. Telas que no respiran. Todo diseñado para lucir, no para vivir". Se envuelve completamente en la cape. "Esto es lo opuesto. Esto dice: puedes estar cómoda Y ser elegante. No tienes que elegir."

Street style con pantalones wide-leg y blazer oversized
En las calles de París, Milán, Nueva York, la historia es la misma: las mujeres eligieron comodidad sin sacrificar estilo. Y la industria tuvo que ponerse al día. Foto: Getty Images

La cape de Chloé cuesta 2,800 euros. Se agota en pre-órdenes. Las compradoras la describen como "ser abrazada por una nube de cachemira" y "finalmente entender qué significa el lujo real".

Gabriela no dice "te lo dije" a su asistente. Pero lo piensa. Definitivamente lo piensa.

Harry Styles en un aeropuerto, cambiando percepciones

Febrero de 2025. Harry Styles es fotografiado en el aeropuerto de Heathrow usando un cardigan tan oversized y peludo que parece estar usando un muppet gigante. Es color lavanda. Las mangas cubren completamente sus manos. Se ve absolutamente ridículo.

Y absolutamente perfecto.

Las fotos se vuelven virales en minutos. Pero los comentarios son interesantes. Hace cinco años, hubieran sido burlas. "¿Qué está usando?", "Parece que se robó el suéter de su abuela", "Masculinidad frágil quien?".

Pero en 2025, los comentarios son: "NEED", "Donde compro este?", "El fit es perfecto", "King of breaking gender norms".

Porque Harry no solo usa oversized. Usa oversized de manera que desafía nociones de qué es ropa "de hombre" vs "de mujer". Y al hacerlo, con tanta seguridad, con tanta alegría evidente, da permiso a millones de personas para hacer lo mismo.

El cardigan es de JW Anderson. Se agota en todas las tallas en 3 horas. JW Anderson hace restock de emergencia. Se agota de nuevo en 6 horas.

Este es el poder del oversized en 2025: no es solo sobre la ropa. Es sobre la libertad que representa. La libertad de ser grande, de ocupar espacio, de no disculparse por existir completamente.

En un gimnasio de Los Angeles, una entrenadora nota algo

Mayo de 2025. Melissa lleva 15 años como entrenadora personal en LA. Ha visto todo tipo de obsesiones fitness ir y venir. Pero últimamente nota algo diferente.

"Hace cinco años", le dice a su colega durante su break, "el 80% de mis clientas venían diciendo que querían 'tonificar' o 'adelgazar' para caber en jeans específicos. Querían cuerpos que lucieran bien en ropa ajustada".

"¿Y ahora?", pregunta su colega.

"Ahora quieren fuerza. Quieren músculos. No les importa si sus muslos son más grandes—de hecho, muchas están celebrando músculos más grandes. Porque la ropa que están usando no les pide que sean pequeñas. Les permite ser fuertes."

Es observación simple pero profunda. El oversized no solo cambió cómo nos vestimos. Cambió cómo nos relacionamos con nuestros cuerpos. Si tu ropa no te pide que seas pequeña, ¿por qué tu cuerpo debería serlo?

Billie Eilish y el imperio de todo XXL

Billie Eilish construyó su identidad visual completa sobre oversized. Todo—absolutamente todo—es XXL. Hoodies que parecen carpas. Pantalones tan anchos que parecen faldas. Sneakers chunky del tamaño de barcos pequeños.

En entrevista de 2023, explicó: "Empecé usando oversized porque no quería que la gente comentara sobre mi cuerpo. No quería darles nada para criticar". Pausa. "Pero luego me di cuenta de algo más profundo. Cuando uso esta ropa, cuando ocupo todo este espacio visual, me siento poderosa de manera que nunca me sentí en ropa ajustada. Me siento grande. Y ser grande, como mujer joven, es acto radical."

Millones de adolescentes escucharon esto y entendieron. El oversized no era solo moda. Era armadura. Era permiso. Era declaración política envuelta en algodón felpa costoso.

En Milán, una vendedora de lujo observa el cambio

Septiembre de 2025. Elena lleva 12 años trabajando en boutique de lujo en Milán. Ha visto clientes de todo el mundo, ha vendido miles de prendas, conoce la industria.

Pero este año nota algo que nunca había visto antes. "Las mujeres ya no preguntan '¿esto me hace ver más delgada?'", le cuenta a su manager. "Preguntan '¿esto me hace sentir poderosa?' Es cambio completo de mentalidad".

Su manager asiente. También lo ha notado. "Las tallas más grandes se venden primero ahora. Hace cinco años, todos querían XS. Ahora, L y XL se agotan inmediatamente. Las clientas no quieren ropa que las minimice. Quieren ropa que las amplifique."

Elena piensa en esto mientras dobla un blazer de The Row que cuesta tanto como un mes de alquiler. Es talla L pero está diseñado para verse como XL. Y está sold out en todas las tallas excepto XXS.

"¿Sabes qué significa esto?", le pregunta a su manager.

"¿Qué?"

"Significa que ganamos. Que después de décadas de la industria diciéndonos que seamos pequeñas, discretas, que ocupemos menos espacio—finalmente dijimos que no. Y la industria tuvo que escuchar."

Modelo mostrando proporciones perfectas con outfit oversized
El oversized perfecto no es accidente. Es matemática emocional, es equilibrio entre volumen y definición, entre libertad y forma. Es arte que se puede usar. Foto: Harper's Bazaar

En Barcelona, Laura usa su blazer por primera vez

Dos meses después de comprarlo. Laura finalmente usa su blazer oversized para salir. No para el trabajo—todavía no está lista para eso. Para tomar café con amigas.

Se lo pone con jeans ajustados (baby steps) y sus sneakers favoritas. Se mira en el espejo antes de salir. Ya no piensa que parece niña con ropa de su papá. Piensa que se ve como alguien que sabe exactamente lo que está haciendo.

En el café, sus amigas notan inmediatamente. "Ese blazer", dice una. "Te ves... diferente. Bien diferente."

"Me siento diferente", responde Laura. Y es verdad. Se sienta de manera diferente—más derecha, más segura. Gesticula más al hablar, sus manos moviéndose libremente en esas mangas enormes. Ocupa más espacio en la mesa sin pensarlo.

Una de sus amigas, Marta, la observa con algo que parece envidia. "¿Dónde lo compraste?", pregunta finalmente.

"Zara", responde Laura. "Pero tienes que buscar en tallas más grandes. Como, mucho más grandes de lo que normalmente usarías. Se siente raro al principio. Pero luego..."

"¿Luego qué?", presiona Marta.

Laura piensa cómo explicarlo. "Luego te das cuenta de que toda tu vida has estado tratando de ocupar menos espacio. De ser más pequeña, más discreta, más fácil de ignorar. Y esto", señala el blazer, "esto es lo opuesto. Esto dice 'estoy aquí y no voy a disculparme por ello'".

Tres días después, Marta compra su propio blazer oversized. Luego otra amiga. Luego otra.

Así es como realmente se expanden los movimientos. No de arriba hacia abajo, de pasarelas a consumidores. Sino horizontalmente, de mujer a mujer, cada una dándole permiso a la siguiente de ocupar más espacio.

Regresamos a Milán, un año después

Junio de 2025. Giuseppe, el sastre de Prada, está trabajando en prototipos para la próxima colección. Y esta vez, cuando Miuccia dice "más grande", ni siquiera pestañea.

Ha visto lo que pasó. Ha visto cómo esos abrigos imposiblemente grandes se convirtieron en bestsellers. Ha visto fotos de mujeres de todo el mundo usándolos, no solo en pasarelas sino en sus vidas reales. En calles, en oficinas, en cafés.

"¿Sabes qué fue lo más sorprendente?", le dice a su aprendiz mientras ajustan un patrón. "No fue que la gente comprara la ropa. Fue cómo cambió su comportamiento cuando la usaron. Las vi en fotos—todas se paraban más derechas, ocupaban más espacio, se veían más seguras. Como si la ropa les hubiera dado permiso para ser más grandes de lo que se habían permitido ser antes."

El aprendiz, que tiene 23 años y ha usado oversized toda su vida adulta, asiente. "Es porque nos enseñaron toda nuestra vida a hacernos pequeñas. La ropa oversized es recordatorio físico de que no tenemos que hacer eso. Que podemos ser grandes. Que DEBERÍAMOS ser grandes."

Giuseppe guarda silencio, procesando esto. Ha pasado 23 años haciendo ropa que se ajusta perfectamente, que sigue cada curva, que define y contiene. Nunca pensó que su mayor contribución a la moda sería crear ropa que hace lo opuesto.

Pero aquí está. Creando abrigos que son tres tallas demasiado grandes. Y sintiéndose, por primera vez en décadas, como si estuviera haciendo algo realmente importante.

La conversación que todas tuvimos

En algún punto de 2025, todas tuvimos alguna versión de esta conversación:

"¿Por qué estás usando eso tan grande?"

"Porque me gusta."

"Pero no te queda bien."

"No se supone que me quede 'bien'. Se supone que me haga sentir poderosa. Y lo hace."

Fin de la conversación.

Porque resulta que no necesitamos justificar por qué elegimos ocupar espacio. No necesitamos explicar por qué preferimos comodidad sobre conformidad. No necesitamos defender decisión de usar ropa que no nos pide que seamos más pequeñas de lo que somos.

El oversized de 2025 no es sobre moda. Es sobre algo mucho más fundamental: es sobre reclamar derecho a existir completamente, sin disculpas, sin hacernos pequeñas para hacer que otros se sientan cómodos.

Es sobre caminar por la calle usando blazer que es tres tallas demasiado grande y sentirte, por primera vez en tu vida, como si fueras exactamente del tamaño correcto.

Es sobre mirar a tu madre, a tu hija, a tu amiga y decirle: "Tú también puedes ocupar espacio. Tú también puedes ser grande. De hecho, siempre fuiste grande. Solo te habían convencido de que tenías que fingir ser pequeña."

Y es sobre ese momento en el probador, cuando te pones algo que técnicamente no te queda, que desafía toda regla que te enseñaron sobre proporciones y siluetas, y en lugar de sentirte ridícula, te sientes libre.

Esa es la revolución del oversized. No cambió cómo nos vestimos. Cambió cómo nos permitimos existir en el mundo.

Y eso, eso no se puede deshacer.

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Redactor especializado en moda y tendencias para Fashion Wave.

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