Tendencias Otoño-Invierno 2025/2026: El Chocolate es el Nuevo Negro y las Siluetas Exageradas Dominan las Pasarelas
Durante cuatro semanas intensas entre septiembre y octubre, las capitales de la moda dictaron el futuro del vestuario global. En estudios de diseño, talleres de costura y pasarelas iluminadas, una revolución silenciosa tomó forma: el chocolate destronó al negro, las siluetas se expandieron hasta ocupar todo el espacio disponible, y la feminidad regresó sin pedir permiso.

Fashion Wave
5 de septiembre, 8:47 a.m., Spring Studios, Nueva York
Gabriela Hearst está de pie en su estudio temporal en el Meatpacking District, rodeada de 47 muestras de tela en diferentes tonalidades de marrón. Afuera, la ciudad apenas despierta, pero dentro, su equipo lleva despierto toda la noche perfeccionando la colección que mostrará en menos de 72 horas.
"Este no es marrón", dice mientras sostiene una muestra de lana contra la luz matinal que entra por las ventanas industriales. "Es chocolate, es tierra, es café recién molido. Es todo lo que el negro pretendía ser pero con calidez". Su asistente, que lleva dos tazas de espresso en las manos, asiente aunque no está segura de ver la diferencia entre las 47 muestras.
Tres días después, cuando las modelos caminen por su pasarela envueltas en tonos chocolate desde los pies hasta la cabeza, los editores de moda presentes escribirán la misma frase en sus notas: "El negro está muerto. Larga vida al chocolate". Ni siquiera lo saben todavía, pero están a punto de presenciar el nacimiento de la tendencia definitoria de la temporada.
En un taller de Milán, tres meses antes
La historia realmente comenzó en junio, cuando Miuccia Prada observaba a su equipo de sastres trabajar en prototipos de abrigos. "Más grande", seguía diciendo. "Más, más, más". Los sastres, acostumbrados a las proporciones clásicas de Prada, la miraban con confusión cada vez que les pedía agregar más volumen.
"Estoy cansada de ropa que desaparece en el cuerpo", explicó finalmente en una reunión con su equipo creativo. "Quiero que cuando una mujer entre a una habitación, el abrigo entre primero, segundo y tercero. Que ocupe espacio. Que demande atención. Que diga 'estoy aquí y no me voy a disculpar por el espacio que ocupo'".
El resultado: abrigos tan voluminosos que parecían tiendas de campaña de lujo. Mangas tan infladas que las modelos tenían que caminar de lado por las puertas. Faldas tan amplias que creaban sus propias corrientes de aire al moverse. Cuando Prada presentó su colección en septiembre, medio mundo pensó que había perdido la cordura. La otra mitad sabía que acababa de ver el futuro.
Londres, Fashion Week, 15 de septiembre, backstage a las 11:23 p.m.
Simone Rocha está cosiendo a mano el último detalle de un vestido diez minutos antes de que comience su desfile. Es un lazo gigante, del tamaño de una cabeza humana, hecho de seda color rosa empolvado. Su maquilladora la mira nerviosa. "¿Estás segura de esto? Es... muy grande".
Rocha no levanta la vista de su costura. "Durante años nos dijeron que menos es más. Que seamos pequeñas, discretas, femeninas pero no demasiado. ¿Sabes qué? Ese tiempo terminó. Estos lazos son enormes porque los sentimientos que representan son enormes. El amor es enorme. La alegría es enorme. ¿Por qué nuestra ropa debería ser pequeña?".
Veinte minutos después, cuando una modelo emerge con ese vestido cubierto de lazos del tamaño de melones, la audiencia guarda silencio por tres segundos completos. Luego, aplausos. Porque Rocha tenía razón: habían estado esperando permiso para ser grandes, dramáticas, imposibles de ignorar. Y ahí estaba, cosido en seda y caminando por una pasarela en Londres.
París, 28 de septiembre, Le Marais, 6:34 a.m.
Marine Serre está desayunando croissants con su equipo en un café cerca de su atelier, revisando por última vez los looks antes del desfile de esa tarde. En su iPad, fotos de botas. Cientos de fotos de botas.
"¿Por qué todas las botas terminan a media pantorrilla?", pregunta de repente a nadie en particular. "¿Quién decidió que ese era el largo correcto? ¿Por qué no hasta el muslo? ¿Por qué no hasta la cadera?".
Su asistente principal, acostumbrado a estas epifanías de último minuto, ya está llamando a su proveedor de calzado en Italia. "¿Cuántos pares necesitas modificar?". "Todos", responde Serre sin dudar. "Alárguenlos todos. Que lleguen hasta donde puedan llegar".
Seis horas después, modelos caminan por su pasarela con botas que llegan hasta el muslo superior, transformando piernas en esculturas de cuero. El efecto es poderoso, casi guerrero. "Las botas no son solo para proteger del frío", dirá Serre después en una entrevista. "Son armadura. Y este invierno, todas necesitamos armadura".
En un showroom de Nueva York, una conversación que lo cambió todo
Julio de 2025. Dos compradores de Bergdorf Goodman están reunidos con un diseñador emergente que les está mostrando su colección. Todas las piezas son en variaciones de marrón: chocolate, caramelo, terracota, arena.
"Es demasiado marrón", dice uno de los compradores, hojeando los looks sin mucho entusiasmo. "El negro vende. El marrón... no tanto". El diseñador, que ha trabajado dos años en esta colección, siente su estómago caer.
Pero entonces el segundo comprador interviene: "Espera. Pantone anunció Mocha Mousse como color del año 2025. Todos los diseñadores europeos están yendo en esta dirección. ¿Y si no es demasiado marrón? ¿Y si es exactamente suficiente marrón en el momento correcto?".
Para octubre, Bergdorf Goodman había ordenado toda la colección del diseñador. Para noviembre, las piezas estaban sold out. El marrón no solo vendía. El marrón era todo lo que la gente quería comprar. El comprador número uno nunca admitió que se había equivocado, pero dobló su orden para la siguiente temporada.
En el backstage de Balenciaga, Demna Gvasalia toma una decisión
23 de septiembre, dos horas antes del desfile. Demna está mirando la secuencia final del show y algo no le gusta. Los últimos veinte looks son abrigos, cada uno más dramático que el anterior. Pero hay uno que está faltando.
"Necesito un abrigo que sea tan grande que parezca ridículo", le dice a su equipo. "Tan grande que la gente piense que es una broma. Y luego se den cuenta de que no lo es". Su equipo de producción lo mira como si hubiera perdido la cabeza. Tienen dos horas. Dos horas para crear el abrigo más grande jamás hecho para una pasarela de Balenciaga.
Lo que siguen son 119 minutos de caos organizado. Tres sastres trabajando simultáneamente. Seis metros de tela de lana. Una estructura interna que parece el esqueleto de un animal prehistórico. Y finalmente, un abrigo tan voluminoso que la modelo necesita ayuda para caminar.
Cuando ese abrigo cierra el show, la audiencia no sabe si reír o aplaudir. Hacen ambas cosas. Porque Demna acaba de llevar la tendencia oversized a su conclusión lógica e ilógica: un abrigo que es más escultura que prenda. Y de alguna manera, funciona.
Anna Wintour toma notas
A lo largo de las cuatro semanas de Fashion Week, Anna Wintour ha asistido a 63 desfiles. Su asistente lleva un conteo meticuloso de cada tendencia que aparece: chocolate (aparece en 41 desfiles), oversized (38 desfiles), botas altas (52 desfiles), detalles femeninos como lazos y volantes (29 desfiles).
En su oficina del One World Trade Center, dos semanas después de que terminen los desfiles, Wintour está revisando estas notas con su equipo editorial. "Esto no son tendencias aisladas", dice mientras conecta puntos en un tablero blanco. "Es una narrativa completa. Las mujeres están reclamando espacio, están eligiendo comodidad sin sacrificar estilo, están aceptando su feminidad sin pedir disculpas".
"¿Y el chocolate?", pregunta uno de los editores junior. "¿Cómo encaja el chocolate en esta narrativa?".
Wintour sonríe. "El chocolate es la tendencia más revolucionaria de todas. Durante décadas le dijimos a las mujeres que usaran negro para verse elegantes, sofisticadas, delgadas. El chocolate hace todas esas cosas, pero sin la severidad. Es negro sin el peso emocional. Es elegancia con calidez. Es... evolución".
La portada de Vogue de noviembre 2025 será una modelo en total look chocolate con abrigo oversized. Se convertirá en una de las portadas más vendidas del año.
En un atelier de Chanel, Virginie Viard reflexiona
Octubre, dos semanas después de su desfile. Viard está en el legendario atelier de Chanel en Rue Cambon, donde Coco creó sus primeras colecciones hace más de un siglo. Está sosteniendo uno de los tweed jackets que envió por la pasarela: oversized, en color chocolate con detalles en caramelo.
"Coco odiaba que las mujeres usaran negro", dice Viard mientras acaricia la textura del tweed. "Lo encontraba severo, deprimente. Ella promovía el beige, el crema, tonos cálidos. Si estuviera viva hoy, adoraría el chocolate. Y estas proporciones oversized, esta libertad de movimiento... eso es exactamente lo que ella quería para las mujeres. Ropa que las libera, no que las confina".
La colección de Chanel para esta temporada es probablemente la más accesible en años. No porque sea más barata, sigue siendo Chanel. Sino porque las proporciones relajadas y los colores cálidos hacen que se sienta menos intimidante, más usable, más humana.
"Lujo no significa incomodidad", continúa Viard. "Lujo es tener la mejor cachemira en el abrigo más cómodo que jamás hayas usado. Lujo es elegancia que puedes vivir dentro de ella".
Lo que Zendaya entendió antes que nadie
Agosto de 2025, dos semanas antes de que comenzaran los Fashion Weeks. Zendaya fue fotografiada en Los Angeles usando un total look marrón chocolate: pantalones palazzo oversize, blazer tres tallas más grande, botas hasta el muslo. Law Roach había estado planeando este look durante meses.
"Queríamos sembrar la semilla", explicaría Roach después. "Mostrarle a la gente que el chocolate y el oversized no eran 'frumpy' o descuidados. Eran poderosos. Eran elegantes. Eran el futuro".
Las fotos de Zendaya se volvieron virales. Para cuando comenzaron los desfiles, el público ya estaba condicionado. Ya habían visto que estas proporciones funcionaban. Ya habían aceptado el chocolate como el nuevo neutral. Los diseñadores no estaban imponiendo una tendencia. Estaban confirmando algo que ya estaba sucediendo en las calles.
"Ese es el secreto de las buenas tendencias", dirá Roach en una entrevista de Vogue en octubre. "No las creas. Las reconoces. Las amplificas. Las validas. Pero ya estaban ahí, esperando ser nombradas".
En una fábrica textil de Como, Italia, un cambio de producción
Agosto de 2025. La fábrica Clerici Tessuto, que lleva produciendo textiles de lujo desde 1923, recibe órdenes inusuales de todos sus clientes principales: necesitan más producción de telas en tonos marrones que en cualquier otro año de su historia.
"Nunca habíamos visto esto", dice Giovanni Clerici, director de la fábrica de cuarta generación. "Normalmente el negro representa el 40% de nuestra producción para otoño-invierno. Este año, los tonos chocolate y tierra representan el 55%. Tuvimos que comprar más tintes naturales de los que habíamos usado en una década".
La fábrica trabaja 24/7 durante todo agosto y septiembre para satisfacer la demanda. Emplean turnos extra. Traen trabajadores jubilados de vuelta. "Es hermoso en cierto modo", reflexiona Clerici mientras supervisa una línea de producción que está creando un tweed chocolate para Chanel. "El marrón viene de la tierra. Requiere tintes naturales: nueces, corteza, tierra misma. Es más sostenible que el negro sintético. Entonces no solo es una tendencia estética. Es una tendencia hacia producción más consciente".
En TikTok, una generación adopta el oversized
Septiembre-octubre de 2025. Mientras los desfiles suceden en las capitales de la moda, algo paralelo está ocurriendo en TikTok. Creators de moda con millones de seguidores están mostrando cómo usar proporciones oversized.
Emma Chamberlain publica un video: "Cómo no verse ahogada en ropa grande". 14 millones de vistas en dos días. El truco: balancear. Si el top es gigante, los pantalones pueden ser fitted. Si ambos son oversized, añadir un cinturón para definir algún punto. O no hacerlo y abrazar el volumen completo.
"La GenZ está matando esto", comenta un editor de moda senior en WWD. "No tienen el miedo que las generaciones anteriores tenían a no verse 'perfectamente proporcionadas'. Ellos ven una chaqueta de su papá tres tallas más grande y piensan 'estilo', no 'error'. Están redefiniendo qué significa verse bien".
Para noviembre, "oversized outfit" es buscado 89 millones de veces en TikTok. Los tutoriales de estilismo acumulan 2 billones de vistas. La industria está observando y aprendiendo: la próxima generación no quiere restrictivo. Quiere cómodo. Y si cómodo puede verse increíble, mejor aún.
Bella Hadid y el regreso de los detalles femeninos
20 de septiembre, después del desfile de Miu Miu. Bella Hadid está en el backstage usando uno de los looks más controversiales de la temporada: un vestido con lazos gigantes, volantes en capas, y flores bordadas que parecen crecer del tejido.
"Durante años me dijeron que me viera 'cool', 'edgy', 'modelo'", dice en una entrevista rápida para Vogue Runway. "Pero ¿saben qué? A veces quiero verme como una muñeca de porcelana. A veces quiero lazos gigantes. A veces quiero flores. ¿Y qué? La feminidad no es debilidad. Es elección".
El look de Bella se vuelve viral. No porque todos lo amen, muchos lo odian. Sino porque inicia una conversación: ¿por qué la feminidad obvia fue considerada "básica" o "poco sofisticada" durante tanto tiempo? ¿Quién decidió que los lazos eran infantiles pero las hombreras poderosas?
Para octubre, diseñadores que nunca habían considerado elementos románticos están agregando lazos, flores bordadas, volantes a sus colecciones de primavera. La conversación que Bella empezó ha cambiado algo fundamental: el permiso para ser abiertamente femenina sin ironía.
En Bergdorf Goodman, los números hablan
Noviembre de 2025, dos semanas después de que las colecciones lleguen a tiendas. Los números de ventas están llegando y son sorprendentes.
Abrigos en tonos chocolate: +340% comparado con el año anterior. Piezas oversized: +210%. Botas sobre la rodilla: completamente sold out en todas las tallas. "Nunca habíamos visto adopción tan rápida y completa de tendencias de pasarela", admite el director de compras.
Pero hay algo más interesante en los datos: las clientas no están comprando una pieza tendencia para mezclar con su guardarropa existente. Están comprando múltiples piezas, creando looks completos. Chocolate sobre chocolate sobre chocolate. Oversized total look. Se están comprometiendo completamente.
"Esto no es una tendencia en el sentido tradicional", analiza una consultora de moda traída para entender los números. "Es un cambio de paradigma. Las mujeres han decidido que ya no quieren ropa que las restringe, colores que las severizan, proporciones que las minimizan. Quieren lo opuesto. Y lo quieren ahora".
Para diciembre, Bergdorf ha reordenado tres veces. Sus proveedores están luchando por mantener el ritmo. Este no es hype pasajero. Es revolución.
Lo que nadie dice pero todos saben
En un evento privado en Paris Fashion Week, después de que terminen todos los desfiles, un grupo de diseñadores está tomando vino en un apartamento del Marais. La conversación inevitablemente gira hacia la temporada que acaba de terminar.
"¿Se dieron cuenta de que básicamente todos hicimos lo mismo?", dice uno de ellos, un diseñador belga conocido por su minimalismo. "Chocolate, oversized, volumen. Todos llegamos a las mismas conclusiones independientemente".
Silencio mientras todos procesan esto. Luego, una diseñadora estadounidense habla: "No creo que sea coincidencia. Creo que todos estamos respondiendo a lo mismo: cansancio. Cansancio del negro perpetuo, de la incomodidad como símbolo de estatus, de hacer que las mujeres se sientan pequeñas. Estamos proponiendo algo diferente porque colectivamente, consciente o inconscientemente, sentimos que era tiempo".
Más silencio. Porque tiene razón. Las tendencias no aparecen de la nada. Son respuestas a momentos culturales. Y este momento, después de años de incertidumbre global, después de pandemia, después de crisis tras crisis, el momento demanda comodidad. Demanda calidez. Demanda ocupar espacio sin pedir disculpas.
El chocolate, el oversized, los detalles románticos, las botas armadura. No son solo tendencias estéticas. Son respuestas emocionales colectivas transformadas en textil.
14 de noviembre de 2025, una tienda Zara en Madrid
Carolina tiene 28 años y está en Zara probándose un abrigo largo en chocolate. Le queda tres tallas más grande de lo que normalmente usaría. Se ve en el espejo y su primera reacción es: "Esto no me queda".
Pero luego se da cuenta: no es que no le quede. Es que se ve diferente a cómo está acostumbrada a verse. Ocupa más espacio. Tiene más presencia. Y extrañamente, se siente... poderosa.
"¿Te lo llevas?", pregunta la dependienta. Carolina duda. Es caro. Es gigante. No está segura de cuándo lo usará. Pero entonces recuerda una imagen de Zendaya que vio hace meses. Recuerda los desfiles que scrolleó en Instagram. Recuerda pensando "ojalá pudiera usar eso".
"Sí", dice finalmente. "Me lo llevo". Y al salir de la tienda con su bolsa gigante, se da cuenta de algo: no está siguiendo una tendencia. Está reclamando algo. El derecho a ser grande, visible, imposible de ignorar.
Multiplica a Carolina por millones de mujeres en todo el mundo tomando decisiones similares en este mismo momento. Esa es la verdadera historia de las tendencias Otoño-Invierno 2025/2026. No es sobre lo que los diseñadores dictaron. Es sobre lo que las mujeres decidieron reclamar.
Y resulta que lo que decidieron reclamar fue todo: espacio, comodidad, calidez, feminidad, poder. Todo, sin pedir permiso.
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Fashion Wave
Redactor especializado en moda y tendencias para Fashion Wave.
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