Lunes, 15 de diciembre de 2025

Sneakers Luxury 2025: Cuando las Deportivas Cuestan Más Que Zapatos de Diseñador y Todos Quieren Un Par

En una tienda de Soho a las 3 a.m., 200 personas acampan bajo la lluvia esperando la oportunidad de comprar zapatos que cuestan más que el alquiler de un mes. Bienvenidos a 2025, donde los sneakers dejaron de ser calzado casual para convertirse en la inversión más codiciada del mercado de lujo.

Fashion Wave

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Colección de sneakers luxury dispuestos artísticamente con iluminación dramática

3:17 a.m., Kith Soho, Manhattan

Marcus tiene 19 años y lleva 14 horas acampando en la vereda. Su sleeping bag está empapado por la lluvia de octubre, tiene tres termos de café vacíos a su lado, y sus manos tiemblan mientras revisa su teléfono por centésima vez. En cuatro horas abrirán las puertas. Si tiene suerte, si es uno de los primeros 50, podrá comprar los Louis Vuitton x Nike Air Force 1 diseñados por Virgil Abloh antes de su fallecimiento.

Precio: 2,850doˊlares.SupresupuestomensualcompletocomobaristaenBrooklyn.PeroenStockX,estossneakersyaestaˊnlistadospor2,850 dólares. Su presupuesto mensual completo como barista en Brooklyn. Pero en StockX, estos sneakers ya están listados por 47,000 dólares. Y subiendo.

"Mi novia piensa que estoy loco", dice mientras ajusta la capucha de su hoodie Supreme de 2019. "Pero ella no entiende. Esto no es solo zapatos. Es historia. Es arte. Es... es Virgil, hermano. Es su legado".

Detrás de él, 199 personas más comparten la misma fiebre, la misma convicción de que 14 horas bajo la lluvia es un precio razonable por la posibilidad de poseer algo que casi nadie más tendrá. En 2025, esto es normalidad. En 2025, los sneakers valen más que muchos autos usados.

Colección curada de sneakers de edición limitada exhibidos en galería moderna
Los sneakers de 2025 se exhiben en galerías, se subastan en casas como Sotheby's, y se aseguran como obras de arte. La línea entre calzado y coleccionable desapareció hace años. Foto: Unsplash

En las oficinas de StockX, Detroit, seis meses antes

Josh Luber está mirando los números del Q1 de 2025 y no puede creer lo que ve. StockX, la plataforma que convirtió el resale de sneakers en una bolsa de valores, acaba de procesar su millonésimo par del año. Estamos en abril.

"Cuando fundamos esto en 2016", le dice a su equipo en la reunión matinal, "la gente pensaba que estábamos locos. ¿Una bolsa de valores para zapatos? Ahora movemos más dinero que algunas bolsas reales en países pequeños".

El sneaker más caro vendido ese trimestre: un par de Nike Air Yeezy 1 usados por Kanye West en los Grammy de 2008. Precio: $1.8 millones de dólares. No es un error tipográfico. Uno punto ocho millones. Por zapatos que alguien usó hace 17 años.

"La cosa es", continúa Luber mientras proyecta gráficos que parecen criptomonedas en bull market, "que ya no estamos vendiendo sneakers. Estamos vendiendo activos. La gente compra estos zapatos y nunca los usa. Los guarda en cajas selladas, en bóvedas con control de temperatura. Es arte que casualmente puedes usar".

En la sala de autenticación del edificio de al lado, 47 expertos inspeccionan cada par con lupas, luz UV, y una base de datos de millones de fotos de referencia. La diferencia entre un par auténtico y una réplica perfecta de fábrica en China puede estar en un milímetro de diferencia en el grosor del hilo. Encontrar esa diferencia vale millones.

Virgil Abloh, en algún lugar entre 2018 y 2021

Antes de morir de cáncer a los 41 años, Virgil Abloh había diseñado lo que se convertiría en los sneakers más valiosos de la historia moderna. Los Louis Vuitton x Nike Air Force 1 no eran solo una colaboración. Eran una declaración: el streetwear había conquistado el lujo, y ya no había vuelta atrás.

"La gente me pregunta por qué estos sneakers cuestan 3,000",habıˊadichoVirgilenunaentrevistaen2020."Yyolesdigo:¿porqueˊunBirkincuesta3,000", había dicho Virgil en una entrevista en 2020. "Y yo les digo: ¿por qué un Birkin cuesta 20,000? Porque alguien decidió que el valor está ahí. Yo estoy decidiendo que el valor está en la cultura de la calle, en el hip hop, en los niños de Chicago que crecieron como yo. Estoy poniendo ese valor en un museo y diciéndole al mundo: esto también es lujo".

Ahora, cuatro años después de su muerte, sus diseños se venden por más que obras de algunos pintores contemporáneos. Porque resulta que tenía razón. El valor está donde decidimos ponerlo. Y en 2025, millones de personas decidieron ponerlo en sneakers.

Sneakers de diseñador exhibidos en vitrina de lujo con iluminación de galería
Las colaboraciones entre casas de lujo y marcas deportivas borraron para siempre la línea entre high fashion y streetwear. Foto: Unsplash

En el 7mo piso de Hermès, París, una conversación imposible

Pierre-Alexis Dumas, director artístico de Hermès, está sosteniendo un prototipo de sneaker. Esto, para una casa que lleva 188 años haciendo sillas de montar, arneses, y eventualmente bolsos Birkin, es como si el Vaticano decidiera abrir un club nocturno.

"Mi bisabuelo se voltearía en su tumba", dice Dumas con una sonrisa irónica. "Pero mi bisabuelo tampoco imaginó que haríamos bolsos. La artesanía se adapta. O muere".

El "Sport H" sneaker tardó 40 horas en ser hecho. Cuero de becerros criados en granjas específicas en Francia. Costuras a mano por artesanos que llevan décadas en la casa. Precio: $1,950 dólares. Lista de espera: dos años.

"No estamos haciendo sneakers", aclara Dumas mientras examina cada costura del prototipo. "Estamos aplicando 188 años de saber hacer a una nueva forma. El resultado pasa a ser un sneaker. Pero podría haber sido cualquier cosa. La intención es la artesanía, no la tendencia".

Para octubre de 2025, el Sport H se vende en el mercado secundario por $8,000 dólares. La artesanía, resulta, tiene mercado. Especialmente cuando solo produces 500 pares al año.

En un apartamento de Tokyo, un santuario de cajas

Yuki Tanaka tiene 34 años y 847 pares de sneakers. Su apartamento en Shibuya es, esencialmente, un almacén climate-controlled. Temperatura constante de 18°C, humedad al 45%, cero luz solar directa. Cada par en su caja original, muchas sin abrir. El valor estimado de su colección: $2.3 millones de dólares.

"Mi familia piensa que estoy enfermo", dice mientras muestra su inventory en un iPad donde cada par está catalogado con fecha de compra, precio pagado, valor actual de mercado, y una proyección de apreciación a cinco años. "Pero gasté menos en esto que lo que mucha gente gasta en autos de lujo que pierden valor. Mis sneakers han apreciado 340% en promedio".

Su par más valioso: Nike Air Yeezy 2 "Red October", comprados el día del lanzamiento en 2014 por 245doˊlares.Valoractual:245 dólares. Valor actual: 18,000 dólares. Nunca los ha usado. Ni siquiera los ha sacado de la caja más allá de verificar que son auténticos.

"¿Usarías un Picasso como mantel?", pregunta con genuina confusión cuando le cuestionan por qué no los usa. "Estos son arte. Arte que puedes usar, técnicamente. Pero ¿por qué arruinar algo perfecto?".

En Beaverton, Oregon, las oficinas centrales de Nike

John Hoke, Chief Design Officer de Nike, está en una videollamada con el equipo de colaboraciones. En la pantalla, propuestas de 47 diseñadores diferentes que quieren hacer una collab con Nike. Todos quieren ser el próximo Virgil, el próximo Travis Scott, la siguiente colaboración que vende por 10x el precio retail.

"El problema", dice Hoke mientras rechaza el 80% de las propuestas en los primeros diez minutos, "es que todo el mundo piensa que colaboración significa 'poner mi logo en un Air Force 1'. Eso no es colaboración. Eso es parasitismo".

Las colaboraciones que sí aprueban ese día: una con Jacquemus que reimagina el Air Max 95 con un tacón de 5 centímetros ("controvertido pero interesante"), una con A-COLD-WALL* que integra materiales industriales reciclados ("on brand para ambos"), y una con un artista japonés que nadie en la sala conoce pero cuyo portfolio hace que todos se callen.

"En 2025", explica Hoke, "una colaboración tiene que justificar su existencia más allá del hype. Porque el hype es efímero. Pero si creas algo verdaderamente nuevo, algo que no podría existir sin esa colaboración específica, entonces tienes algo permanente. Tienes valor real".

Para diciembre de 2025, el Air Max 95 con tacón de Jacquemus causará debates encendidos en todos los rincones de internet. Se agotará en 4 minutos. Y nadie estará de acuerdo en si es genio o abominación. Que es exactamente el punto.

Persona vistiendo sneakers de edición limitada en contexto urbano minimalista
En 2025, los sneakers correctos dicen más sobre tu identidad cultural que cualquier otra prenda. Son tribu, estatus, y declaración personal en 38-44 EU. Foto: Unsplash

De vuelta a Soho, 7:00 a.m., las puertas abren

Marcus es el número 23 en la fila. Cuando finalmente entra a Kith después de 18 horas de espera, sus manos tiemblan al tocar la caja. El empleado, que lleva despierto tanto tiempo como él gestionando la multitud, sonríe con empatía.

"Talla 10, ¿correcto?", pregunta, ya sabiendo la respuesta porque Marcus se registró online hace semanas. En su pantalla aparece el historial completo: cliente desde 2019, nunca ha revendido un par que compró aquí, engagement alto con la marca. El algoritmo lo clasificó como "verdadero coleccionista, no reseller".

"$2,850", dice el empleado. Marcus pasa su tarjeta. El cargo procesa. Por un momento, piensa en su cuenta bancaria casi vacía, en cómo va a explicarle esto a su novia, en si realmente puede justificar esto.

Entonces sostiene la caja. Siente el peso. Ve el logo de Louis Vuitton y Nike juntos, el resultado de dos mundos que no debían tocarse pero lo hicieron gracias a un visionario que murió demasiado joven. Y sabe que no se va a arrepentir.

Sale de la tienda a las 7:23 a.m. Afuera, los que no alcanzaron entrada lo miran con una mezcla de envidia y respeto. Alguien le ofrece $8,000 cash, ahí mismo en la calle. Marcus ni siquiera responde. Sigue caminando, abrazando su caja como si fuera un bebé.

Cuando llegue a su apartamento, va a abrir la caja. Va a mirar los sneakers durante quince minutos. Va a tomarles 50 fotos desde todos los ángulos. Y entonces va a hacer algo que Yuki en Tokyo nunca haría: se los va a poner. Va a caminar por Brooklyn usando $3,000 dólares en sus pies. Porque para Marcus, el valor no está en la especulación. Está en ser parte de la historia.

En un vertedero de Guangzhou, China, un secreto a voces

Lin Wei dirige una de las 300 fábricas en China que producen réplicas de sneakers de lujo. No le gusta la palabra "fake". Prefiere "unauthorized authentic". Porque técnicamente, sus sneakers usan los mismos materiales, las mismas máquinas, a veces incluso los mismos trabajadores que las versiones "reales". La única diferencia es que Nike no autorizó su producción.

"Es fascinante", dice mientras supervisa una línea de producción que está creando copias perfectas de los Balenciaga Triple S. "Nike paga 30doˊlaresporfabricarunpar.Lovendepor30 dólares por fabricar un par. Lo vende por 200. Reventa llega a 500.Todosgananexceptoeltrabajadorchinoquelohizo.Yopagolomismoaltrabajador,usolosmismosmateriales,yvendopor500. Todos ganan excepto el trabajador chino que lo hizo. Yo pago lo mismo al trabajador, uso los mismos materiales, y vendo por 85. ¿Quién es el estafador aquí?".

Su operación mueve $40 millones al año. La mayoría de sus clientes saben que están comprando réplicas. Les gusta el diseño, no pueden pagar el precio real, y son honestos sobre ello. Pero un 15% de su producción termina en el mercado de autenticación, vendida como real por revendedores sin escrúpulos.

"StockX dice que capturan 99.9% de los fakes", Lin se ríe. "Tal vez era cierto en 2020. Ahora nuestras réplicas son indistinguibles. Ni siquiera los empleados de Nike pueden diferenciarlas. Porque literalmente las estamos haciendo en las mismas fábricas, solo en el turno de noche".

Es el secreto sucio de la industria de sneakers de lujo que nadie quiere admitir: en algún punto, la línea entre auténtico y réplica se volvió tan delgada que dejó de importar materialmente. Lo que compras no es el objeto físico. Es la historia, el certificado, la tranquilidad mental.

En las oficinas de New Balance, Boston, una resurrección inesperada

Chris Davis, VP de colaboraciones en New Balance, está mirando números que hace cinco años hubieran sido ciencia ficción. New Balance, la marca que tus padres usaban para hacer jardinería, acaba de vender 50,000 pares de su colaboración con Aimé Leon Dore en 3 minutos.

"Pasamos de 'dad shoes' a sold out global en media década", dice con una mezcla de orgullo y genuina sorpresa. "¿Sabes qué cambió? Nada. Seguimos haciendo los mismos zapatos con el mismo cuidado. El mundo simplemente decidió que eso era cool ahora".

La colaboración con Aimé Leon Dore es perfecta precisamente porque no trata de ser perfecta. Colores apagados, materiales premium pero sin gritar, siluetas que tienen 30 años pero se sienten contemporáneas. Es anti-hype, lo cual paradójicamente generó más hype.

"La ironía es deliciosa", continúa Davis mientras mira fotos de celebridades usando New Balance. "Pasamos décadas tratando de ser Nike. Tratando de ser cool, joven, urbano. Fracasamos miserablemente. Entonces dejamos de intentarlo, volvimos a lo que siempre fuimos, y de repente todo el mundo nos quiere. La lección es: no persigas tendencias. Crea cosas buenas y espera a que las tendencias te alcancen".

Para octubre de 2025, ver New Balance 550 en la calle es más común que ver Air Force 1. No porque desplazaron a Nike, sino porque hay espacio suficiente para ambos. El mercado creció. Y sigue creciendo.

Composición artística de sneakers urbanos en contexto callejero contemporáneo
El streetwear conquistó el mundo porque entendió algo que el lujo tradicional olvidó: la autenticidad no se puede fabricar, solo reconocer. Foto: Unsplash

En un Sotheby's de Londres, un martillo cae

"Vendido por £380,000 libras al caballero en el fondo".

El lote 47: un par de Nike Air Jordan 1 de 1985, usados por Michael Jordan durante su temporada rookie. Manchas de sudor incluidas. Desgaste visible. Exactamente 40 años de antigüedad.

En la sala, coleccionistas de arte contemporáneo se codean con sneakerheads de 22 años que tomaron préstamos para estar aquí. La línea entre estas dos culturas ya no existe. Son la misma cosa ahora.

"Hace diez años, sugerir que subastaríamos sneakers habría sido absurdo", explica el curador de la subasta después. "Sotheby's ha subastado pinturas de Monet, esculturas de Rodin, manuscritos de Shakespeare. Y ahora zapatos. Pero cuando los miras en contexto, cuando entiendes que estos Jordan 1 son piezas fundacionales de una revolución cultural global... no son solo zapatos. Son artefactos. Son historia tangible".

El comprador, que permanece anónimo, no los usará. No los mostrará. Probablemente los guardará en una bóveda suiza junto a sus otras inversiones. Porque en 2025, eso es lo que son los sneakers raros: inversiones que casualmente se pueden usar.

En un café de Seoul, tres amigos debaten

"¿Pero los usaste?" pregunta Minho a su amigo Junho, quien acaba de mostrarle fotos de sus Hermès Sport H recién adquiridos.

"¿Estás loco?" responde Junho, genuinamente ofendido. "Esperé dos años en lista de espera. Estos aprecian 400% anualmente. Usarlos sería como quemar dinero".

Sumin, la tercera del grupo, interviene: "Entonces no son zapatos. Son... ¿qué? ¿Inversión? ¿Arte? Si nunca los vas a usar, ¿por qué no simplemente comprar acciones?".

Es la pregunta que define la cultura sneaker en 2025. ¿En qué punto un objeto utilitario deja de serlo? ¿Cuándo una herramienta se convierte en arte? Los sneakers existen en ese limbo extraño donde son ambas cosas simultáneamente, y cada persona decide individual dónde trazar la línea.

"Yo los uso", dice Minho finalmente. "Tengo pares que valen $2,000 y los uso. Porque si no, ¿cuál es el punto? La vida es demasiado corta para no usar cosas lindas solo porque valen dinero. El dinero se va. Los recuerdos de haber caminado por Seúl en tus sneakers favoritos, esos se quedan".

Silencio. Porque ambos puntos de vista son válidos. Y esa es la belleza terrible de la cultura sneaker en 2025: no hay respuestas correctas, solo elecciones personales con consecuencias financieras.

En Portland, Oregon, el Swoosh sigue vigilando

Travis Scott está en el campus de Nike para su décima colaboración. No la décima reunión. La décima colección completa. Es el tercer artista más lucrativo para Nike después de Jordan y Virgil, y todavía tiene 33 años.

"La primera vez que vine aquí, tenía tanto miedo que casi vomito", le dice a un grupo de diseñadores junior que lo miran como si fuera una deidad. "Ahora vengo aquí y diseñamos en reversa: veo qué es posible, qué puede hacer las fábricas, qué materiales existen, y entonces construyo la visión desde ahí. No se trata de 'yo quiero esto'. Se trata de 'nosotros podemos crear esto juntos'".

Su próxima colaboración involucrará materiales reciclados del Ocean Cleanup Project, convirtiendo plástico oceánico en sneakers que costarán 300yserevenderaˊnpor300 y se revenderán por 1,500. La mitad de las ganancias de Nike irán a proyectos ambientales. Travis pondrá el otro 50% de sus royalties también.

"No puedo seguir vendiendo zapatos de $1,500 sin hacer algo bueno con ese dinero", explica. "La cultura sneaker creó billones de dólares de valor de la nada. Literalmente de la nada. Es tiempo de poner algo de eso de vuelta en el mundo".

Será la colaboración más exitosa de Travis. No porque los sneakers sean más cool, sino porque la historia detrás es mejor. Y en 2025, la historia importa casi tanto como el objeto.

Archivo de sneakers vintage y contemporáneos organizados como museo
Las colecciones de sneakers se catalogan, aseguran, y preservan como cualquier otro activo de lujo. Algunos nunca saldrán de sus cajas. Foto: Unsplash

En Instagram, a las 11:47 p.m., una foto cambia todo

Emma Chamberlain publica una foto de sus pies. Está usando Nike Cortez de 1972 que encontró en una tienda vintage por 40doˊlares.Nosonraros.Nosoncolaboracioˊn.Sonsoloviejossneakersquecostaban40 dólares. No son raros. No son colaboración. Son solo viejos sneakers que costaban 20 nuevos hace 53 años.

El caption: "estos me costaron menos que un brunch y son más cool que cualquier cosa en StockX. dejen de perseguir hype. encuentren cosas que les gusten".

En 6 horas, 4.2 millones de likes. En 24 horas, vintage Cortez están sold out en todo Depop y Vinted. Los precios suben de 40a40 a 300. Emma efectivamente creó hype tratando de combatir hype.

"No lo entiendo", postea en sus stories al día siguiente. "Literalmente el punto era que NO necesitas gastar tanto. Y ahora estos cuestan $300. Esto es exactamente de lo que estaba hablando".

Pero el mercado no entiende ironía. El mercado entiende demanda. Y Emma, con sus 12 millones de seguidores, acaba de crear demanda masiva por algo que había sido irrelevante por décadas.

Es la paradoja de la influencia en 2025: todo lo que tocas se convierte en oro, incluso cuando estás tratando de probar que el oro es sobrevalorado.

14 de noviembre de 2025, de vuelta en Brooklyn

Marcus está caminando por Williamsburg. Lleva puestos sus LV x Nike. Los ha usado 23 veces en tres semanas. Hay algunas arrugas en el cuero. Un poco de suciedad en la suela. Su valor en StockX bajó de 47,000a47,000 a 38,000 porque ya no son deadstock.

Le importa cero.

Cada vez que los usa, alguien lo detiene. "Bro, ¿son reales?" "¿Cuánto pagaste?" "¿Los vendes?". Y cada vez, Marcus sonríe y sigue caminando. Porque compró estos sneakers por la historia que Virgil creó, por el momento cultural que representan, por cómo se siente ser parte de algo más grande que él.

En su apartamento, tiene otros 12 pares de sneakers. Ninguno vale más de $300. Usa todos regularmente. Los LV x Nike son su única "grail piece", y ahora que los tiene, se da cuenta de que la persecución era más emocionante que la captura.

"Creo que voy a vender algunos de mis otros pares", le dice a su novia esa noche. "Comprar menos, usar más. Esta mierda de coleccionar por coleccionar no tiene sentido. Cada par debería significar algo".

Ella sonríe. "¿Finalmente estás creciendo?"

"Nah", Marcus se ríe. "Solo estoy redefiniendo qué significa ser sneakerhead. No se trata de tener más. Se trata de tener los correctos".

Al día siguiente, listará 8 pares en Grailed. Venderá 6. Con ese dinero, comprará un par de New Balance 550 que usará hasta que se deshagan. Y se sentirá más feliz con esa decisión que con toda su colección acumulada en tres años.

Porque el mercado de sneakers de lujo en 2025 ha madurado suficiente para entender que hay dos tipos de coleccionistas: los que acumulan valor, y los que acumulan significado. Ambos son válidos. Pero solo uno requiere cajas selladas y temperatura controlada. El otro solo requiere amor por caminar.

Y al final, después de todas las colaboraciones millonarias, todas las subastas récord, todos los campouts de 18 horas en la lluvia, lo único que realmente importa es esto: ¿te hacen sentir bien cuando los usas? Porque si la respuesta es no, entonces no importa si valen 50o50 o 50,000. Son solo zapatos que no cumplieron su único propósito real: ser usados.

En algún lugar, Virgil estaría de acuerdo.

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Redactor especializado en moda y tendencias para Fashion Wave.

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